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EL AGUA Y LA
MÚSICA
Un día, el doctor Ishibashi, el
químico que realiza las fotografías de los cristales de
agua, me preguntó: “¿Qué le parecería si le pusiéramos
música al agua?” Encontré que era una idea fantástica y fue
así como logré algunas de mis imágenes más impresionantes.
El método es relativamente sencillo: se coloca un recipiente
con agua destilada entre los dos altavoces a fin de
exponerlo a los sonidos. Para los primeros ensayos tomamos
música clásica; luego pasamos a la música actual y seguimos
con todo un abanico que iba del canto gregoriano y la
recitación de sutras budistas al heavy metal. El sonido es
vibración; el agua es, pues, capaz de reaccionar a
vibraciones y almacenarlas a su manera específica.
(Masaur Emoto) |

Partícula expuesta a la
Sinfonía Nº 40 de Mozart |

Partícula expuesta a la
palabra "eternidad" |
¿Sabe leer el
agua?
Esta pregunta puede parecer
absurda, sin embargo, tuve la idea de mostrar al agua
caracteres escritos. En Japón se piensa que cada palabra
posee un alma. Si tomamos de ejemplo “gratitud”, cuando la
pronuncio no sólo transmito una combinación de letras, sino
también un concepto y un sentimiento. Todo esto lo sabemos,
pues hemos aprendido nuestro idioma para comunicarnos. En
Japón consideramos que las palabras poseen esta capacidad de
transmitir porque están impregnadas del alma de la idea.
Diciendo “gracias” entro en resonancia con el alma de esta
palabra y vibro al unísono. Como sospechaba, los diversos
signos de escritura formaron cristales totalmente distintos. |