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Proyecto adherido al Decenio Internacional para la Acción "El agua, fuente de vida" 2005-2015

¿Sabe leer el agua? ¿Puede escuchar música? ¿Le afectan nuestros pensamientos y sentimientos? El mensaje del agua nos responde con sugerentes imágenes para que reflexionemos sobre ello.

EL AGUA Y LA MÚSICA

Un día, el doctor Ishibashi, el químico que realiza las fotografías de los cristales de agua, me preguntó: “¿Qué le parecería si le pusiéramos música al agua?” Encontré que era una idea fantástica y fue así como logré algunas de mis imágenes más impresionantes. El método es relativamente sencillo: se coloca un recipiente con agua destilada entre los dos altavoces a fin de exponerlo a los sonidos. Para los primeros ensayos tomamos música clásica; luego pasamos a la música actual y seguimos con todo un abanico que iba del canto gregoriano y la recitación de sutras budistas al heavy metal. El sonido es vibración; el agua es, pues, capaz de reaccionar a vibraciones y almacenarlas a su manera específica.

(Masaur Emoto)

Partícula expuesta a la Sinfonía Nº 40 de Mozart

Partícula expuesta a la palabra "eternidad"

¿Sabe leer el agua?

Esta pregunta puede parecer absurda, sin embargo, tuve la idea de mostrar al agua caracteres escritos. En Japón se piensa que cada palabra posee un alma. Si tomamos de ejemplo “gratitud”, cuando la pronuncio no sólo transmito una combinación de letras, sino también un concepto y un sentimiento. Todo esto lo sabemos, pues hemos aprendido nuestro idioma para comunicarnos.  En Japón consideramos que las palabras poseen esta capacidad de transmitir porque están impregnadas del alma de la idea. Diciendo “gracias” entro en resonancia con el alma de esta palabra y vibro al unísono. Como sospechaba, los diversos signos de escritura formaron cristales totalmente distintos.


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